23
abr

escrito por Omar Ghadban

R.A.E. – Cambiar. (Del galolat. cambiāre). Tr. Dejar una cosa o situación para tomar otra. Convertir o mudar algo en otra cosa.

Muy a menudo en nuestra andadura como profesionales del sector TIC nos encontramos con un duro obstáculo con el cual lidiar: el cambio. Miedo, reticencia, duda, rechazo… son conceptos que vemos frecuentemente asociados al mismo. Parece ser, pues, que en determinadas circunstancias dicho vocablo ha tomado connotaciones negativas. Una negatividad cuyas consecuencias pueden ser completamente siniestras para los intereses de la organización, convirtiendo al cambio en un muro infranqueable.

Ahora vendría la gran pregunta: ¿Qué podemos y debemos hacer para combatirlo? Soy plenamente consciente que se trata de una cuestión de difícil respuesta. La dependencia en exclusividad del factor humano lleva inherentemente vinculada tal dificultad. Por ello, la guía que veremos a continuación no es (ni pretende ser) la piedra filosofal, sino simplemente un conjunto de recomendaciones y reflexiones a plantearnos antes de la aplicación del cambio, con el fin de minimizar su impacto.

  1. El enfoque. A menudo olvidamos que nuestra razón de ser como parte del mundo TIC es la de ayudar a las personas a la hora de realizar su trabajo: ofrecer facilidades, comodidad, soluciones… en definitiva: satisfacer necesidades y resolver problemas en lugar de generarlos. Tenemos pues la obligación de analizar y meditar los porqués del cambio hasta dar con las respuestas adecuadas. ¿Qué vamos a aportar?, ¿Qué beneficios obtendremos con ello?
  2. Espíritu. ¿Por qué vamos a asociar obligatoriamente algo negativo al cambio? El cambio es bueno, a mejor y debemos creérnoslo. En 2008 el ahora presidente de los EEUU, Barack Obama, popularizó el lema “Change: yes, we can”. Una frase que dio la vuelta al mundo y convenció a la mayoría que un cambio hacia algo mejor era posible y necesario. Sigamos ésta filosofía: debemos tener la certeza que ofrecemos algo positivo que nos ayudará y hará ir a mejor, que asumimos el reto y el compromiso de trabajar en ésta dirección y que así lo transmitiremos.
  3. Comunicación. Debatir, razonar, explicar,… debemos llegar a las personas y hacerlas sentirse parte importante e implicada en el proceso. Ésta va a ser la única vía de evitar que el cambio sea conceptuado de forma negativa mediante prejuicios. ¿Cómo no va a despertar recelos aquello desconocido? Debemos seducir desde la cercanía, convencer y conseguir generar una opinión basada en la mayor objetividad posible.
  4. Gestionar. Todo cambio conlleva un período de adaptación y debemos ser conscientes de ello, actuando en consecuencia. En la mayoría de los casos, la imposición no nos va a llevar a ningún escenario positivo a medio y largo plazo. Soporte, Coaching,… tomemos las riendas del cambio y su gestión. Caminar de la mano de las personas será la vía que posibilitará alcanzar nuestras metas.

Nuevamente me repito: ésta no es una receta mágica. ¡Ojalá!. Muy probablemente me esté dejando cosas en el tintero o exista un enfoque alternativo, válido y con mejores resultados. Sin embargo, el simple hecho de detenernos a reflexionar sobre ello, buscar nuevos métodos y posibilidades, dedicándole unos minutos con regularidad ya supondrá un sano ejercicio que, poco a poco, nos irá situando sobre el camino a seguir.

1 comentario

  1. 23/04/2012

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